"Al final el corazón siempre toma el control"

Guy Kawasaki. Emprendedor, experto en marketing, fundador y director de la empresa de capital riesgo Garage Technology Ventures y CEO de Alltop.

Para una pequeña empresa tradicional o un profesional ¿es imprescindible hoy tener presencia en redes sociales o cree que está sólo al alcance de empresas que pueden tener a personas o a otras empresas dedicadas exclusivamente a publicar en Twitter o Facebook?

Hay ejemplos que se pueden poner de gente dentro del social media y fuera del mismo, pero creo que se va a cambiar de “social media” a simplemente “media” y todo el mundo lo usará. Hoy sería sorprendente que una empresa no tenga un teléfono o un fax. En algún momento, cuando llegó el teléfono, probablemente hubo entrevistas en las que se preguntaba a alguien de marketing si todas las empresas algún día tendrían uno. Esto hoy sonaría ridículo y cien años después o más se preguntaba si todas las empresas tendrían una página web y ahora nos preguntamos si todas las empresas tendrán página de fans en Facebook o cuenta en Twitter. Y algún día miraremos atrás y pensaremos: "por supuesto".

Hay muchos ejemplos y, no se aquí, pero en EE.UU. hay panaderías con cuenta en Twitter, hay puestos de venta ambulantes de comida que anuncian en Twitter el lugar en el que están para que sus clientes puedan encontrarles. Y no son grandes marcas como Starbucks o General Motors, son pequeños vendedores ambulantes o panaderías.

¿Cuál es la frontera entre marketing y spam en las redes sociales?

Bueno, mucha gente me considera ¿spammer¿ porque tuiteo mucho y porque repito tuiteos. Para mí el spam es tener una cuenta de correo y sin tener relación previa recibir cosas que no he solicitado. En Twitter la gente toma la decisión de seguirte y leer tus tuiteos voluntariamente. Por eso no considero que sea ¿spam¿, sino ¿permission marketing¿. Cuando sigues a alguien estás dando tu permiso para que te envíen lo que deseen enviarte. Si no lo deseas o si no quieres seguir leyendo siempre puedes dejar de seguirle.

¿Una pequeña empresa también puede encantar a sus clientes? Según su libro ¿El arte del encantamiento¿, ¿Qué es más difícil cambiar: la mente, el corazón o las acciones?

Es difícil elegir porque todas están relacionadas. Conozco gente que actúa por su mente de forma racional, gente que actúa de forma impulsiva o emocional y gente que actúa instintivamente. Es difícil cambiar cualquiera, pero si tuviera que elegir creo que prefiero el corazón, porque si tienes el corazón probablemente tengas la acción, y si tienes la acción probablemente la gente termine por pensar que lo que hace es lo correcto y la mente finalmente también se unirá. Mucha gente seguro que prefiere la mente, pero creo que es mejor el corazón porque al final es el que toma el control.

Entre los consejos que ofrece en sus artículos y libros, recomienda seguir a todo el mundo en Twitter. ¿Es posible gestionar todas esas relaciones y la información que se genera sin caer en la ¿infoxicación¿ (o sobrecarga informativa)?

Teniendo en cuenta que estás hablando con una de las personas que tiene más seguidores del mundo -y yo sigo a todo el mundo-, creo que es bueno hacerlo por dos razones. La primera por cortesía, ya que si tú me sigues es una forma de decir que lo que dice esa persona también es valioso. La otra razón es porque el sistema de Twitter se basa en que si no te sigue una persona no puedes enviarle un mensaje directo. Me gusta que la gente pueda enviarme mensajes directos porque odio que no pueda enviar mensajes a gente porque no me sigue. Es una cuestión de efectividad. Sigo a más de 300.000 personas y me siguen casi otras 300.000 porque tengo otra cuenta y por eso hay esa diferencia, pero entre las dos cuentas las cifras son similares. Cuando sigues a tanta gente no puedes leer tu timeline y en mi caso lo que uso es las reacciones, es decir, cuando alguien me cita o hace un retweet . Solo leo a la gente que me menciona o que me cita porque sería imposible sentarse a leer los mensajes que van saliendo en la pantalla de 300.000 personas.

¿Qué opinión le merece las empresas españolas?

Tengo que reconocer que no conozco mucho sobre empresas españolas, como cualquier persona de Silicon Valley (risas), tengo una perspectiva limitada. He estado en Barcelona, en Málaga o ahora en Madrid y realmente he disfrutado el tiempo que he pasado en España. Creo que, en el mundo de hoy, la Tierra es plana, citando a Thomas Friedman. Da igual desde donde tuitees, bloguees, o mandes un email o leas los esfuerzos que está haciendo alguien en Málaga, Madrid, Barcelona o Palo Alto, ya no importa desde dónde lo hagas. Son datos que se transmiten de inmediato asumiendo que ya no haya barreras idiomáticas. Lo que hay que hacer según decía en la conferencia es plantar semillas. Yo planto semillas, aquí, en Málaga o en Palo alto. Es lo que yo hago. Cualquiera puede ser alguien importante en Internet, algo que es muy difícil en el ¿antiguo mundo¿. Periodistas, analistas, escritores, expertos, eran antes los que tenían el poder y la influencia. Creo que ahora el poder se ha trasmitido hacia abajo, a la gente.

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