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Tribuna Red.es
| ONTSI
Por Luis Muñoz López

Comercio exterior e inversiones extranjeras en España en 2016

COMEXTICC17

Con motivo de la publicación del “Informe sobre comercio exterior e inversiones extranjeras en el sector de las TIC y de los contenidos en España”, el Jefe de área de Indicadores del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI), reflexiona sobre el saldo comercial de bienes y servicios TIC en España.

Una de las consecuencias de la crisis económica que se inició en 2008 ha sido el incremento de las exportaciones españolas, un efecto que se ha experimentado tradicionalmente cada vez que se ha producido un periodo de crisis. Las empresas españolas, ante la disminución de la demanda interna, tienden a buscar nuevos mercados en el exterior, lo que produciría en último término la reducción del déficit comercial y por cuenta corriente. Pero cuando se incrementaba la demanda interna el empresario dejaba de exportar y atendía a la demanda doméstica, lo que producía una vuelta al incremento del déficit comercial. Desde 2012, se ha incrementado de forma constante el número de empresas exportadoras, son casi cincuenta mil las que lo hacen de forma regular en 2016 (ICEX 2017). Además, se ha producido una diversificación geográfica de las exportaciones. Dado que la crisis económica también afectaba a los países de la eurozona, se ha atendido a mercados distintos al europeo. La mitad de las ventas al exterior se han dirigido a países de fuera de la eurozona, lo que ha beneficiado a la economía española por la depreciación del euro.

En el caso de los bienes y servicios de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) la tendencia ha seguido el mismo patrón, como consecuencia de la crisis se han incrementado de forma constante las exportaciones desde el año 2013. Las empresas españolas del sector TIC exportan principalmente servicios frente a los bienes y, dentro de los servicios, destacan los relacionados con la Informática frente a los de Telecomunicaciones (ONTSI, 2017). Aunque algo más de la mitad de las exportaciones de servicios TIC han tenido como destino países europeos, son significativas las exportaciones a países de fuera de la eurozona (21%) y a países del continente americano (26%), de las que destacan las de América del Norte y Central (16%) (INE, 2017).

Si bien la contribución de las exportaciones de servicios TIC al conjunto de las exportaciones de servicios españolas es significativa (9,2%) (ONTSI, 2017), no son menos importantes los efectos indirectos e inducidos que las TIC e Internet tienen en el comercio internacional del resto de servicios. Las TIC han permitido que el libre tránsito de información de las redes impacte en el crecimiento del comercio internacional, reduciendo los costes, permitiendo la entrada a empresas de menor tamaño y de sectores que tradicionalmente no formaban parte del comercio internacional. En definitiva, ha permitido incrementar la internacionalización de las empresas, así como que algunas empresas se hagan globales. Además, ha permitido a las empresas encontrar clientes de forma más sencilla, tanto en el ámbito doméstico como en el internacional (OCDE, 2017).

Hay una parte de los servicios que se han visto especialmente beneficiados por el desarrollo y uso de las TIC, en los que las TIC tienen un efecto claramente habilitante. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) incluye en esta categoría a los servicios cuyos resultados pueden ser distribuidos de forma remota sobre las redes de comunicaciones electrónicas. Además de los propios servicios TIC, otros servicios que se engloban en esta categoría son los servicios financieros y de seguros; de marketing y ventas; gestión, administración y back office; servicios de propiedad intelectual; ingeniería, servicios técnicos relacionados, investigación y desarrollo (I + D); y servicios de formación y educación (UNCTAD 2017).

En España estos servicios han experimentado en los tres últimos años crecimientos superiores al total de los servicios, a los propios servicios TIC, e incluso a los relacionados con el Turismo (INE, 2017). También hay evidencias de crecimientos por encima de la media del sector servicios en las exportaciones de las empresas de estos servicios en EEUU en el periodo 1999 a 2016 (OECD, 2017 1). Por tanto, no solo es importante para la economía que crezcan las exportaciones de servicios TIC, sino también que la transformación digital llegue al resto de los sectores, ya que provocará un efecto potenciador de la internacionalización de las empresas, dado que las TIC e Internet están reconfigurando el comercio internacional.

Respecto de los bienes TIC, el saldo comercial de España de este tipo de productos es claramente negativo, las exportaciones suponen un cuarto de las importaciones de bienes TIC en España. España exporta principalmente a Portugal, seguido de Francia, Alemania y Marruecos. En cuanto a las importaciones, el principal origen de bienes TIC es China, seguido de Países Bajos. Alemania y Vietnam, siendo los equipos de comunicación, y ordenadores y equipos periféricos los principales productos que importa (ONTSI 2017).

La cadena de valor de las industrias TIC se concentra en las economías del Este de Asia. Los mayores productores son China, Japón y Corea, seguidos de Malasia, Singapur, Tailandia y Filipinas. Sin embargo, la fragmentación de la producción produce distintos posicionamientos de cada uno de los países en la cadena de valor. Así, Estados Unidos es el mayor productor en términos agregados mientras que China tiende a realizar actividades de menos valor agregado como el ensamblaje final de productos intermedios. Una de las características de la industria TIC es que en el proceso de fabricación intervienen distintos componentes que pueden ser fácilmente conectados gracias a estándares técnicos, así como a diseños e interfaces estandarizados. Esta modularidad permite la división entre las actividades de diseño y fabricación, dando lugar a cadenas de valor modulares en los que los proveedores de productos elaborados se ajustan a los diseños de las compañías líderes. Esto, lo que produce es que la fabricación TIC sea la industria en la que más fragmentado está el proceso de producción (OECD 2017).

Por último, volviendo al déficit crónico en la balanza de pagos por cuenta corriente que España ha tenido tradicionalmente, la inversión extranjera directa ha supuesto para la economía española una aportación de flujos de capital, habitualmente canalizada a través de las multinacionales, que ha servido para compensar el déficit de ahorro externo. La inversión extranjera directa supone un aporte de capital que afecta a la actividad productiva y no tiene la volatilidad que tienen otros flujos de capital. La importancia de la inversión directa, a parte de las consecuencias financieras, tiene que ver con otras implicaciones de transferencias de capital, como por ejemplo el capital tecnológico, pero también todas las aportaciones que contribuyen a incrementar la productividad total de los factores (Ontiveros, 2017).

La inversión directa en el sector TICC español supuso, en 2015, el 8,2% de la inversión directa total en España, concentrándose en el sector de las telecomunicaciones inalámbricas. Tres cuartas partes de la inversión se concentra en dicho sector, siendo Reino Unido y Francia los países origen último de esta inversión. Otro de los efectos de la presencia de multinacionales es el incremento de la competencia en el mercado interior, lo que impulsa a las empresas españolas a salir al exterior. En 2015, la inversión del sector TICC español en el exterior supuso el 10% de la inversión española directa en el exterior. El sector origen de esa inversión es el de las telecomunicaciones por cable, seguido por las empresas de proceso de datos, hosting y actividades relacionadas y las de edición de libros. La inversión española TICC se concentró en Reino Unido, Irlanda y Brasil (ONTSI 2017).

Las ventajas e importancia que la Inversión Directa tiene para el desarrollo económico han impulsado a la mayor parte de las economías a atraer la inversión extranjera a su territorio. En el caso de España, lo atractivos del sector TICC español son más que evidentes. En primer lugar, destaca por la dimensión que tiene el mercado. Si nos fijamos en la oferta, el sector TICC español es el quinto en importancia en la UE, facturando en 2016 105.868 millones de euros, y aportando el 4,7% del PIB español. Respecto a la demanda, el PIB español supera los 1.014.911 millones de euros, lo que sitúa a España entre las cinco principales economías europeas. En segundo lugar, España dispone de una infraestructura de telecomunicaciones y desarrollo de la Sociedad de la Información que sitúa a España por encima de la media de los países de la Unión Europea. Por último, España tiene la posibilidad de ser el concentrador de algunas actividades del sector TICC, como la de los contenidos digitales y las plataformas de comercio electrónico, sirviendo de enlace entre Europa y América Latina.

 

Referencias.