Internet de los objetos
Internet desde sus inicios es una red diseñada para conectar máquinas e intercambiar datos. En un principio esos equipos eran únicamente grandes servidores pero con el paso del tiempo fueron incorporándose ordenadores personales y portátiles, detrás de los que cada vez hay más personas en todo el planeta.
Con la aparición de teléfonos móviles con mayores prestaciones, electrodomésticos inteligentes, vehículos y etiquetas RFID se incorpora una amplia gama de dispositivos que no son ordenadores pero se conectan a la Red dando forma a lo que se denomina Internet de los objetos.
El concepto puede parecer nuevo pero se sustenta en tecnologías ya existentes. En un informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) publicado en noviembre de 2005 adelantaban algunas de las claves de esta tendencia y se preveía la progresiva implantación de móviles dotados de conexión permanente a Internet, geolocalización aplicada a la obtención de información e identificación de usuario.
La principal característica de estos objetos es que normalmente tienen un consumo de ancho de banda inferior al de un ordenador, ya que transmiten pocos datos aunque en algunos casos sea de forma periódica o bajo demanda.
Dentro de Internet de los Objetos podemos distinguir varios tipos de dispositivos en función de los posibles usos:
Para las empresas las etiquetas RFID o de identificación por radiofrecuencia permiten el control de accesos en hospitales, peajes o transporte público. Al combinarse con otras tecnologías como la geolocalización GPS es de especial interés para el campo de la gestión logística. En este vídeo se muestran algunas de las ventajas que aporta la tecnología RFID.
Otros objetos que permiten el desarrollo de aplicaciones para la industria pueden ser los sensores que detectan fugas de materiales peligrosos o el estado de los alimentos y que permiten agilizar y mejorar la gestión de almacenes y comercios.
A medio camino entre el hogar y la empresa se sitúan los dispositivos que permiten monitorizar en tiempo real el consumo de una instalación eléctrica de una casa, o la temperatura de un edificio y acceder a los datos online de forma pública o privada. Gracias a la popularización sistemas como Arduino y otros que se engloban dentro la filosofía del hardware libre es posible construir dispositivos que automatizen o gestionen procesos y que los datos que recogen se puedan acceder desde la Red.
Un ejemplo más cercano de la aplicación práctica de Internet de los objetos son productos como Nabaztag de la empresa Violet, una especie de mascota electrónica con forma de conejo que está conectada permanentemente a la Red e interactúa con el usuario y con otros dispositivos recibiendo información desde y hacia Internet.
La gran cantidad de datos que de forma progresiva se encuentran en Internet plantea también riesgos para la privacidad y el control que de esa información puedan tener los organismos, las entidades públicas o privadas y los usuarios. Recientemente un informe del Parlamento Europeo ha señalado que es necesario asegurar la privacidad y el control del uso de los datos personales que pueda hacerse a través de los objetos conectados a Internet y la posibilidad de que se puedan apagar o silenciar cuando el usuario lo desee.
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